miércoles, 24 de marzo de 2010

Pequeño va por ti.

¡Hola pequeño! Hoy quiero dirigirme a ti. Sabes que siempre que escribo, envío algún mensaje. Mi mensaje no solo es para ti, es para todos aquellos que me leen. Tú te darás cuenta de unos detalles, pero otros valoraran otros aspectos. Por eso espero que os guste a todos.


En la infancia como todo niño, vivía en mi micro burbuja, pensaba que todo giraba en torno a mí. Qué solo era yo quien sufría, a quien debían de cuidar, a quien debían alegrar, y al que debían de estar a su lado.


Siempre al ser niño te hacían la misma pregunta, ¿No te gustaría tener un hermano? Mi respuesta, dependiendo del día era una. A veces afirmaba la cuestión, porque me gustaría tener un compañero de juegos, y otras veces lo negaba por miedo a que me quitara protagonismo.


Hace 13 años esa pregunta, ya no se podía formular. Ahora sabría la respuesta. Naciste tú. Y contigo se desarrollo mi personalidad. Fuiste la semilla de mi evolución.


Con 10 años, empecé a cuidarte. La gente no me veía capaz de poder cuidar a una persona tan pequeña. Pero en mis brazos te sentías tranquilo y seguro. No tenía la experiencia con niños que muchas madres, o padres, era un irresponsable por culpa de mi corta edad. Pero al abrazarte mi mente cambiaba, mi cuerpo reaccionaba, y sentimientos desconocidos afloraban.


Desconocía que era tener un hermano, pensaba que era tener un amigo, y que de pequeño no podías jugar conmigo, solo eras un enano llorica que se cagaba y tomaba bibe. Eras mi enano y yo me sentía bien a tu lado.

Esos momentos que estábamos tu y yo asolas, eran momentos que nos unían. Empezaba a encontrar una sintonía contigo que nadie podía percibir. Recuerdo cuando te paseaba en el carro, y tu querías darte la vuelta, y poniéndote boca abajo me mirabas sonriendo. Sentía como sabias que estaba ahí contigo, y que era yo quien te hacia feliz, y no el paseo. Te hacia carantoñas, te hacia cosquillas, pitorreos y tu a carcajada limpia me respondías todos mis gestos de afecto.


Este cariño que yo te daba, tú lo trasmitías a la gente que se acercaba a verte. Siempre me encantaba cuando alguien se acercaba y decía, “Míralo esta siempre sonriendo…”, o cuando decían “Que cercano el niño, enseguida se te abraza y te da besos…”


No era consciente, pero ya estaba creando un monstruito. Como cuando un doctor empieza a crear a su criatura. Yo con mi forma de tratarte y de hacerte llegar sensaciones estaba influyendo en tu forma de ser.

Claro que era joven, y necesitaba jugar con mis amigos como cualquier niño. No negaré que a veces me apetecía dejarte en el carro con los papás e irme a meter unos goles en la playa. Pero estábamos tú y yo solos, mientras nuestros padres luchaban duramente cada día para que tuviéramos un futuro prospero.

Cuidarte, no era solo darte de comer, hacerte eructar, cambiarte el pañal, limpiarte el culito, ponerte polvos de talco, pasearte con el carro, dormirte… Eso es lo visible, las necesidades básicas. Pero que ilusa es la gente si se pensaba que ese era el único lazo que nos unió.


Fuimos creciendo juntos, pero nunca dejé de cuidarte y tú de cuidarme.


Se que pensaras que yo te lo he dado todo, pero en las relaciones es algo reciproco el sentimiento. Yo no te trasmito cosas, sin que tú me trasmitas a mí. Me trasmites, me enseñas y me corriges.


Te preguntaras ¿cómo un hermano pequeño puede enseñar algo a su hermano mayor? Muy tonto tiene que ser el tío, para que alguien 10 años más joven pueda enseñarle algo.


Pues estas equivocado. No eres un profesor por intentar enseñarme cosas, eres mi maestro por hacerme pensar, por hacerme sentir y por hacerme crecer.

Gracias a ti, soy hoy quien soy. A tu lado me siento desarrollado, encuentro el motivo por el cual pasen los días, y la fuerza para vencer todos los problemas.


No es necesario que intente enseñarte nada, ni decirte nada, los hechos hablan más que las palabras. Demostrándote el camino a seguir, se que tu verás mis errores y mis virtudes, y aprenderás más de mi que de cualquier profesor.


Por eso se que nunca dejaré de cuidarte, aunque ya no te dé de comer, ni me necesites a tu lado para sobrevivir, se que estando a tu lado vas a conseguir ser mejor. Por eso tengo que cuidarme a mi, para que tu seas feliz.


Solo te veo los fines de semana, por culpa de mis estudios. Pero cuando estoy a tu lado, el tiempo se detiene y aprecio cada gesto, cada palabra que me dedicas. No eres un amigo, o un hijo, eres mi TETE de quien me siento orgulloso, y quien me hace sentir mejor gracias a la admiración que me tienes. Que sepas que nunca te fallaré y estaré siempre a tu lado, aunque no te des cuenta.


Ahora si me dijeran, ¿quieres tener un hermano? Hoy por fin entiendo que es un hermano y les agradezco a mis padres me hayan hecho este regalo, esta vida sin ti no sería tan especial, estaría vacía.

2 comentarios:

  1. alex eres el hermano mejor del mundo y con esas palabras lo demuestras ,y no solo eso tambien seras el mejor padre,por que tienes unos valoresy unos sentimientos que pocos la tienen. cada dia me sorprendes mas.ERES LA OSTIA.estrella

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  2. tiene razón tu hermano.

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