miércoles, 14 de octubre de 2009

Una noche que empezo al salir el sol

Tumbado en la cama, todo esta en silencio, él unico sonido que llega a mis oidos es el viento de la calle. Mirando al techo, mi mente comienza a volar, no es un sueño, se trata de un recuerdo.

Nervioso en la cama estaba, con un nudo en el estomago, después de todas las emociones que había disfrutado en esa noche. Era una noche como cualquier otra, pero distinta a todas las anteriores. El cielo oscuro, plagado de estrellas que no conseguian escapar. Las farolas inmoviles iluminando la noche a aquellas personas que paseaban por las calles, sin que nadie les prestará ningún tipo de atención. El sol empezaba a asomarse avisándole a la noche que era hora de descansar.

Todo el mundo seguía su curso, la normalidad no se detenía, pero yo percibía que entre la normalidad una rafaga de ilusionismo estaba acariciando mi cuerpo.
Inmovil, sin mover ni un parpado, contemplando y admirando todo lo que me envolvía.
El día, al contrario de la noche venía alegre, olvidando la soledad en la que sesumergía el sonido de la noche. El sol cantaba a la alegría, iluminaba el silencio, y despertaba a la compañía.

Ruidos al principio, para convertirse en melodía a medida que lo escuchaba, y finalizar en un silencio que animaba mi corazón.

Mi alma empezaba a desperezarse, mientras mi cuerpo pedía clemencia. Mi mente volvía a correr, saltaba barreras que no veía y bailaba sobre el precipicio de la alegría.

Su preséncia, su roce, su aliento era el oxigeno que necesitaba para poder respirar. Para poder abrir esa puerta que nadie conocía, ese lugar que ni recordaba que existía, porque nadie se había preocupado de encontrar. Lleno de recuerdos olvidados, de alegrías tristes, de sueños reales, y de realidad soñada. Todo estaba ahí, y ella encantada disfrutaba de cada segundo, de cada detalle, de cada momento.

Toda ese viaje que sobrevoló la habitación, provocó que no sólo se aproximaran recuerdos enterrados, sino sensaciones jamás vistas ni experimentadas. Nunca pensé que a la salida del sol podía disfrutar de una noche tan especial como aquella.
GRACIAS