Suena esa canción. Esa canción que todos cantan, por lo romántica que les parece, por ser una balada todos se cogen de las manos alzandolas al aire, y moviendolas al compas de la música.
Yo en mi rinconcito, donde nadie me ve, donde nadie sabe lo que pienso, te recuerdo. Todos sacan un significado a esta canción, pero yo le encuentro otro más importante en mi vida.
La canción es "Me arrepiento" de Alex Ubago.
A las 11:00 de la mañana me despierta el teléfono móvil, algo extraño, porque no había puesto la alarma, pensaba dormir toda la mañana. Mi madre al otro lado me comunicaba,entre lagrimas que fuera lo antes posible a Denia si quería verla.
De un salto me desperté, me puse lo primero que encontré, con tanta suerte que logré ponerlo todo en su sitio. Salí de la habitación, y le toque a mi vecina de al lado, que esa noche no iba a poder cenar con ella. Ella sabía lo que me pasaba, y aun estando poco presentable, me dio un abrazo que me reconfortó bastante.
Montado en mi coche, dirección a Denia, con la música de copiloto, iba recordando todos esos momentos. Todas esas veces que me llamabas y no me apetecía hablar contigo, porque estaba haciendo otras cosas, esas otras veces que iba a Altea, pensaba en ir a verte y luego se me olvidaba. Aquel día que me distes consuelo cuando me sentía solo, sin nadie a mi lado. Esas tardes que me apetecía escucharte al otro lado del teléfono y me contabas como te sentias, lo que sentistes en tu juventud, muchas anecdotas que compartimos, haciendo sonreir ese corazón solitario.
La música sigue sonando, todo el mundo gira a velocidad de vertigo, menos mi corazón. Mi corazón esta encogido sin saber como reaccionar, por fin rompen mis ojos a llorar. Los minutos se hacen eternos, la carretera infinita, y el acelerador de mi coche apunto de sufrir una fractura. Intento tranquilizarme, para evitar algún accidente peor, pero en ese momento me da igual todo, el mundo no me va a poder detener, la tierra esa una pelotita de plástico a la que si se cruza en mi camino le doy una patada hasta mandarla al más allá.
Entro por la puerta, nose donde está, sale mi madre a por mi. Ella intenta mantener la compostura, pero noto en sus ojos el miedo. Por fin la veo. Ahí está, acostada en la camilla, llena de cables que no se que le hacen. Tiene los ojos cerrados, me acerco despacio para no despertarla. Mi tia que se percata de mi presencia, me abraza, en un abrazo en el que siento que deberían traer otras camillas, tanto para mi tía como para mi madre. Mi tía le susurra que he llegado, y abre los ojos. Ahora es ella quien me ve. Sonríe, y por su boca salen unos sonidos casi imperceptibles. Mi tia consigue descifrar que dice "Guapo, Guapo, Guapo" y abriendo los brazos me pide que la abrace. Y me tiro sobre ella siendo consciente de que es la última vez que voy a sentir su corazón.
Fundidos en un abrazo que duro casi una hora. Durante esa hora ella estaba nerviosa, porque intentaba hablar conmigo, pero no podía, mi madre intentaba tranquilizarla, y yo mientras le decía que se callara, que era yo quien iba a hablarle. Por fin, conseguimos que se relaje, mientras yo le susurraba en el oído todo lo que se me ocurría. No quería trasmitirle lo que pensaba mi corazón en ese momento, para no entristecerla, todo eran palabras de alegría, de que pronto saldría y jugaríamos en la casa a mil cosas. Que le iba a regalar un móvil, que le iba a enseñar a manejarlo y que nos ibamos a mandar mensajitos como los adolescentes. En un gesto de enfado, me dice que me calle, que quiere dormir, a lo que yo me acuesto sobre su pecho, mientras ella cierra los ojos. Escuchaba el latir de un corazón, pero no sabía si era el suyo o era el mio.
Cuando la situación esta más tranquila, les digo a mi madre y a mi tía que me voy, y me dice mi tía que no me marche, que me quede que le había dado vida verme. Que hacía tiempo que no hablaba ni se movía, y al verme a mi parece que ha sobrevivido. Me quedo hasta la tarde noche allí a su lado, viendo como somos tan insginificantes. Un dia estamos en un sitio y al otro ya no estamos.
Recibe una visita especial, de una chica que le prestaba mucha atención en Altea. Ella vuelve a reaccionar, mi abuela parece mejorar. Pero yo ya no soporto más estar ahi sentado, viendo como pasa el tiempo, y viendo como poco a poco nada cambia.
Llego a casa y allí esta mi padre, que intenta ser psicologo, pero realmente no hay mejor psicologo que uno mismo, y yo ya me había echo a la idea, y que no valía la pena llorar, ni sufrir. Eso no es lo que ella querría.
Al día siguiente vuelve a sonar el teléfono, es mi madre, diciendo que todo acabo.
Limpiate esa lagrimilla que te cae, mi abuela no querría que llorara nadie por su culpa. Todo lo contrario mi abuela consiguio darme vida desde el inicio de mi vida. Con su forma de ser, ella consiguió cuidar a una madre y a un nieto. Cierto es que la muerte, es triste y da miedo; pero es algo que hay que asumir. Mi abuela murió sabiendo que nos hizo felices a todos, y que supo darnos lo que necesitabamos.
Hoy en día mi abuela es quien me da fuerzas para continuar cuando me siento triste, es el motivo por el cual yo quiero llegar a donde ella llegó, tener una hija o hijo como mi madre y mi tia, y tener nietos como mis primas, mi hermano y yo. Ahora soy consciente de lo me ha dejado mi abuela, una familia y una vida. Que no pienso desaprovechar y voy a disfrutar día a día, sin tener miedo a la muerte. GRACIAS ABUELA
Ahora escucha la canción, ¿ha cambiado el significado?