sábado, 25 de junio de 2011

Yo y el fútbol

El otro día, durante una fiesta sorpresa a un gran amigo, después de cenar nos pusimos a ver monólogos, y el que más triunfo fue el de un cómico llamado Dani Rovira, os recomiendo que lo veáis, tiene mucha soltura sobre el escenario, y consigue sacarte una carcajada detrás de otra, durante todo su monologo.

Aquí va mi reto, voy a intentar escribir mi primer monologo, sin leer como se debe de escribir, ni que normas hay que seguir para hacer un buen monologo, únicamente tengo la experiencia de haber escuchado y visto unos cuantos.

Buenas noches! ¿Alguien en la sala ha sido niño antes? Pues yo hace unos añitos lo fuí, si aunque no os lo creáis, yo lo fui. Era un niño travieso, muy inquieto y con una extraña manía, me encantaba estar todo el día jugando.

Era un tipo raro, siempre que salía al patio del cole quería jugar al fútbol. ¿Alguno de vosotros ha jugado alguna vez? Pues yo sí, y era muy bueno jugando. Siempre iba con el balón bajo el brazo, y el árbitro pitaba ¡falta! Con la mano no se puede jugar, y yo cabreado le respondía ¡la pelota es mía, y yo mando!

Con el balón en los pies eran un AS, no como el periódico sino como la carta, nadie podía quitármela, y si alguien se atrevía le pitaba falta o… le decía que no valía que el no jugaba. La verdad que me encantaba jugar al fútbol, me encantaban los juegos de equipo.

Jugaba en el patio del cole, al salir del cole, al llegar a casa… ¿Sabéis yo tengo una madre que es adivina? ¿Vosotros también? Sí, Sí la mía, estaba yo en casa jugando con el balón, y me decía niño no juegues que vas a tirar algo… y yo le respondía -no mamá, tranquila-, y dos segundo después ¡ZAS! El jarrón al suelo. Cogía el balón asustado, pero no por la bronca que ya conocía, sino porque la muy lista siempre lo adivinaba! Mamá tu crees que podría dar tres toques sin que caiga el balón al suelo? A que te cae una colleja me apuesto ella contestaba. Yo como siempre tan obediente, hice los tres toques, y le dije, ves mamá lo he conseguido y ¡zas! Colleja. Ves yo también lo he adivinado.

Pero realmente, mi madre ha sido mi mayor fan, no lo se yo sólo, sino mis amigos también. Estaba yo jugando un partido en el campo del Calpe, iba con el balón controlado en el centro del campo, se escuchaba a lo lejos, “Vamos niño, corre, corre” uno por el lado entrando en segada, me tira al suelo provocandome una falta. A lo lejos veo que la grada se levanta, y en ella una voz resuena “Penalti árbitro, penalti, es que estas ciego!!!” El contrario me mira, y yo rojo como tomate, “sí, es mi madre”.

Yo entrenaba mucho, me decían, tío te pareces a Ronaldo jugando a fútbol, y yo sonriendo respondía ¿por mi velocidad?. Nooooo, ¡¡por tus dientes!!. Pos ya puedes empezar a correr y lo comprobaras si corro o no, porque como te coja… - por favor, no me muerdas…

Ahora me gustaría hablar de las reglas del fútbol, ¿Por qué lo complican tanto? ¿Conocéis la ley de la botella? Cada vez que metía un golazo con mi mejor disparo y el balón se iba a la otra punta del patio, el portero del otro equipo gritaba, la Ley de la Botella el que la tira va a por ella! ¡Cabrón! no me digas eso mientras celebro pedazo gol con todos mis fans. Pero no os creáis que yo soy tonto, la aprendí rápido esa regla, y cuando ellos me metieron un gol, se la devolví, ¡¡que se pensaban estos!! La ley de la botella el que tira va a por ella, y me responde el que ha metido, no no, la ley del Vaso el que tira no hace Casooo!! Hijo putaaaa, me la ha vuelto colar y encima delante de mis fans. Cojo el balón corriendo, y tiro desde mi portería a la de ellos un chupinazo que entra por toda la escuadra. Toma ahora quien se ríe… Y me dicen, no vale no vale, de portería a portería es una guarrería. Seréis mariquitais iros para clase de lengua, que con mi balón ya no jugáis.

La verdad que también he jugado con el balón de los demás, pero no me salía rentable. Un día jugando en la playa, metí un golazo y salí corriendo a celebrarlo, Tomaa Ronaldo mete el primero de la noche, gritaba mientras me regodeaba por el campo, cuando me giro me veo al portero del equipo contrario persiguiéndome, “Ronaldo Cabrón, eres Ronaldinha, cortate las uñas!! Que me has pinchaooo el balón!” Dios que dolor eran soltar las 100 pesetas que costaba un balón de plástico, creo que ahí fue donde me dí cuenta que era del Barça.
Cambiamos a jugar con un de reglamento para evitar estos sucesos, pero yo era tan bueno que aunque me pusieran balones más pesados seguía saliéndome, metí otro golazo, el balón fue a parar a la calle, y como no, me vuelvo a girar y de nuevo el portero detrás mía, ¡cabrón un camión lo ha explotado! Tú ya no juegas conmigo. Veís por eso siempre bajaba yo mi balón, porque a medida que ganaba partidos, en vez de ganar dinero como los jugadores del Barça, yo perdía dinero.

¿Y cuando elijen los equipos? Que momento más emocionante… Nadie nunca quería hacer equipos, yo no hago, yo tampoco… Pero claro, siempre habían dos que tenían que hacer equipos, venga que hagan los dos mejores jugadores los equipos, para igualar. En eso que me levanto y digo -venga valee, ¿yo y quien mas?. No, no si lo deciamos por Robert y Carlos. Bueno, estos no saben como juego yo… se van a cagar. Empieza a elegir, uno, otro, y veo que nadie me elige. Claro soy tan bueno que no quieren tener competencia, pero cuando juegue van a flipar… Terminan de hacer los equipos, y yo sigo sin equipo… Somos impares, déjanos el balón y ahora entras cuando alguien se canse. Yo al lado como buen profesional, calentando, corriendo, estirando, madre mía cuando entre me los voy a comer, a estos que se creen mejores. Transcurrida una hora de partido digo,- bueno entro ya, ¿vale?. Y Me dicen - No si ya ha acabado el partido, tu equipo ha ganadoo. Yo super contento pensando, ¡ves! en el equipo que voy yo siempre gana, si es que soy una máquina.

A día de hoy ya no soy tan niño, ¿o si? Bueno ese no es el caso, el caso es que sigo jugando a fútbol, pero ya no me canso tanto. Ahora me siento en el sofá, y que corran otros por mi, cojo el mando, y que corran. La verdad es que nunca pierdo, y si veo que voy a perder, apago el juego que para eso es mío, y que se fastidien los demás.

Bueno espero que no os haya costado demasiado leer este monologo, y que os haya echo un poco de gracia, la verdad que no es tan fácil, pero bueno es mío y vosotros no jugáis. Muchas gracias.

martes, 29 de marzo de 2011

Sentimientos

-¿Me quieres?
- No se.
-¡Como que no sabes! ¿Qué soy yo para ti?
- No se.
- ¿No te importo nada?
- Si me importas.
- ¿Eso quiere decir que no te vas a liar con otros?
- No lo se.
- ¿Por qué estas aquí conmigo ahora, si no me quieres?
- ¡Ya basta! ¿Por qué tengo que definir lo que siento? ¿Por qué tengo que pensar lo que hago o dejo de hacer?

El ser humano tiende a complicar las cosas, por miedo a no tener respuestas, por miedo a no saber que ocurrirá, a no dominar la situación.
Abre tu mente, deja entrar las sensaciones, olvida buscarle un motivo, una razón. Las emociones surgen solas, aprende a disfrutarlas.
Cada sentimiento es irrepetible e indescriptible. ¿Por qué intentamos darle forma a algo que no la tiene?

Nace sin esperarlo, se va desarrollando, y en vez de disfrutarlo, analizamos el motivo de su llegada, pretendemos que permanezca para siempre y finalmente acabamos perdiéndolo.

Nada es infinito, todo tiene un principio y un final, para poder valorar un sentimiento positivo, antes tenemos que haber vivido uno negativo. El sufrimiento nos curte, nos enseña y nos protege.

¿Pero por qué sufrimos?
Porque ocurre algo que no deseamos, que no esperamos. Pero si no esperamos nada, no puede hacernos daño nadie. Todo lo que nos ocurre deberíamos entender que no lo podemos controlar aunque lo intentemos. Y lo más doloroso, el peor enemigo que tenemos somos nosotros mismos. Nos encerramos en atacarnos, martirizarnos, tapar con un tupido velo la realidad y coger los prismáticos para ver únicamente aquello que no queríamos que ocurriera, aquello que nos duele.

En definitiva, no busques respuesta a los sentimientos, no esperes que la gente actúe de una determinada forma, no busques la felicidad que aparece en las películas, únicamente escúchate.

Aprende a ver en tu interior, a sentir tus sentimientos, a disfrutarlos, a dejarlos pasar, abrirle la puerta a otros nuevos. Deja ya de buscarlos, de olvidarlos, porque mientras realizas este enorme esfuerzo estas dejando pasar otros que están intentando entrar dentro de ti pero que tú estas obviando.

Una amiga definió esta forma de ver la vida como CARPE DIEM. Vive y deja vivir. He plasamado unas ideas para levantar la cabeza, pero no hay que levantarla ni agacharla. Hay que dejarla de lado, cuando florecen los sentimientos.

No pienses que puede pensar la sociedad, no escuches las criticas, ni dejes que puedan influirte. Si disfrutas haciendo algo, aunque pueda tener repercusiones, hazlo.
Tú vida la vas a vivir tú y por desgracia, solo vives el presente, porque el pasado ya ha terminado y el futuro aún no ha llegado, así que no pienses en que ocurrirá, disfruta el momento, si no lo haces, es tiempo que esta pasando y sentimientos que estás rechazando y volvemos a entrar en el bucle del dolor.

¿Pensar? Qué lo hagan las personas inteligentes, yo prefiero escucharme y disfrutar.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Vivir

¿Donde mirar? ¿Qué hacer? ¿Correr o detenerse? ¿Avanzar o retroceder?
Todo ha cambiado, como cuando terminas un libro, y comienzas otro distinto. De un día para otro dejo de ser estudiante a licenciado, de ser proyecto de futuro a realidad.

El mundo sigue moviéndose, no se detiene, y yo dejo atrás muchos momentos, recuerdos y sensaciones. Toda esa gente que conocí en la universidad, son parte del pasado.
Suena el despertador a las 8:30, no voy a vestirme para unirme a mis compañeros de clase y aprender esas duras lecciones que tanto me pesaban. Escuchar ese profesor que explicaba el temario que aveces entendía y otras no. Enfrentarme a esos problemas que formando equipo con la calculadora era capaz de resolver.

Llegaban las 14h, cansado caminaba dirección al piso que compartía con otros estudiantes para recuperar fuerzas. La comida no era la mejor, pero si la que más me gustaba. Decidía, que comer, cuando comer. Después esa siesta que tanto necesitaba, y a las 17h vuelta a la universidad para continuar con la rutina.

Esa rutina, que hoy echo de menos.

Lo reconozco, siento vertigo. No se que hacer. No veo un objetivo claro, una meta que alcanzar. Voy caminando en una dirección, pero no se si es el camino correcto, si es el camino que deseo, o si llegaré a algun lado.

Únicamente veo lo que he dejado atrás, eso que tan feliz me hacía y que ahora parece haberse esfumado. No consigo entender como se ha eliminado el pasado.

Un momento, dejenme recapacitar. Cada segundo que pasa, es un segundo que dejamos atrás y que jamás se volverá a repetir. Por tanto, cada amigo que dejamos atrás,si no lo volvemos a buscar, se pierde en el olvido o en el recuerdo, pero se queda atrás. Si tengo un amigo hoy es porque quiero ir a verlo no porque sea la etapa que me haya tocado, no porque el mundo haya decidido en que momento tengo cada sensación.

Soy yo quien decide vivir cada momento, el pasado es bonito recordar, pero más bonito es aprender a vivir el presente y poder decidir nuestro presente con lo que nos gusta sentir.

Si escucháis a alguien decir, que está sufriendo, decirle de mi parte que es porque quiere, porque no es capaz de abrir los ojos y ver realmente la luz que ilumina su felicidad. Buscar que es lo que os da alegría y luchar por ello. Sólo tu vas a vivir tu vida, y eres tu quien decide como vivirla. No es la vida, quien decide como vas a vivir tú.