Todo empieza en Calpe, en la playa de la Fossa enfrente del Camaleón.
Un grupo de 5 chicos está sentado sobre el bordillo del paseo marítimo. Los cinco chicos van vestidos con un estilo muy marcado, donde predomina el pantalón ancho, la camiseta dos tallas más grandes y el pelo bastante corto.
No están solos en el paseo marítimo, hay muchas personas que pasan por delante de ellos, chicas muy guapas, chicas menos guapas, chicos de fiesta, etc. Todo giraba, la noche avanzaba y cada uno disfrutaba la fiesta como podía.
En ese momento llamó la atención a uno de los cinco chicos, un grupo de tres chicos que paseaban con una sonrisa de oreja a oreja. Ellos no se parecían en la forma de vestir nada al grupillo que estaba sentado. Más bien vestían con ropa más ceñida, con camisas de color rosa, y el pelo repeinado.
Uno de ellos al verlos, llamó la atención del resto y dijo:
- Mira esos maricas.
Todos rieron a carcajada limpia, sin saber si eran o no maricas. Únicamente viendo su vestimenta. Otro dijo al instante:
- Mira que andares.
Y no se demoro mucho la típica broma.
- Yo me voy a poner el tapón en el culo, a ver si me van a hacer la bandera Japón.
Entre tanta risa, los tres amigos que paseaban tranquilamente, se giraron a mirarlos.
Dándose cuenta de que eran motivo de mofa para esos chicos, se sentaron ofendidos en un banco alejado de ellos, pero aun con la suficiente visibilidad como para verles y comenzar una conversación, que les mantuvo entretenidos durante los siguientes cinco minutos.
- Mira los quinquis esos, que se creen superiores. – le dijo uno de ellos al resto.
- Debajo de esa ropa de macarrilla, realmente son unos cagaos, siempre van en pandilla porque no son nadie solos.
Detrás del banco un grupo de chicas rubias, estaba mirando al grupo de la ropa ancha, pensando ¡madre mía que chicos más atractivos! Ellas ya estaban planeando la forma de conocer a los chicos. Esa noche no iban a dormir solas, querían que esos chicos los acompañaran, todo eso sin conocerlos aún.
Los adolescentes de ropa ancha, se dieron cuenta que unas mujeres las miraban, y pensaron ya hemos ligado, esta noche lo vamos a pasar bien, porque son las tipicas rubias tontas con las que podemos echar un polvo y al día siguiente no tener ningún compromiso.
Los tres jóvenes de ropa ceñida, escucharon cuchichear detrás de ello, con lo que giraron la cabeza instintivamente observando esas hermosas mujeres. Enseguida quedaron prendadas de sus ojos, de su esbelta melena, y esas magnificas curvas. Pero pensaron que toda su belleza es directamente proporcional con su grado de estupidez. Deberían de ser unas chicas que no tienen tema de conversación, que solo valen para un buen polvo,
Mientras tanto, entre risas y carcajadas, los chicos con ropa ancha decidieron entrar en el camaleón, pasando por al lado de los chicos de ropa ceñida, y de las rubias.
Las rubias los siguieron con la mirada, pero se quedaron fuera de la discoteca haciéndose las interesantes.
La noche transcurrió como cualquier otra noche de fiesta, alcohol, música, baile y risas. Pero sucedió lo inesperado, estos tres grupos de amigos mencionados anteriormente pasaron la noche, sin mantener ningún contacto. No llegaron a cruzar ninguna palabra en toda la noche. No era necesario conocer a esas personas, ya sabían como era el prototipo de personas a las que se enfrentaban.
Una pena ¿verdad? Encasillar a cada persona con un grupo o prototipo de persona; olvidando por completo que cada persona tiene su propia personalidad, y las apariencias no son el espejo del alma, sino el escudo. ¿Vas a definir una persona por lo que ves?¿No vas a dejar que te trasmita cómo es?