jueves, 27 de noviembre de 2008

Otro punto de vista

Buenas a todos y todas.
He instalado aqui mi blog, porque un gran amigo me aconsejó, que éste era más accesible, y de mejor uso, que el anterior que tenía.
Me gustaría hablar en mi nueva entrada de este gran amigo, que es el chico más valiente que conozco, él ve el mundo desde otro punto de vista.

Una madre cuando tiene un hijo siempre desea que salga bien, con dos brazos, dos piernas, una cabeza. ¿Nunca os habeis pensado que haríais, si os saliera un hijo con alguna minusvalia? Yo antes tenía miedo a tener un hijo así, y me daban pena estas personas que carecen de algo, que todos tenemos y apenas valoramos.

A este chico, lo había visto en clase de la universidad el 2º año de carrera. La primera vez que me fijé en él, fue cuando el profesor de Matemáticas de las Operaciones Financieras lanzó una pregunta al aire, esperando que la gente no le respondiera (algo habitual porque la gente no tiene la seguridad suficiente para responderle a dicho profesor), entonces en la primera fila de repente se oyó una voz que le respondió extendidamente a dicha cuestión. El profesor no tuvo más remedio que darle la razón al chico, porque lo había expuesto perfectamente.
Entonces empecé a analizarle, algo habitual en mi cuando veo a alguien que me llama la atención. El chico estaba sentado moviendo el tronco hacia delante y hacia atrás como en un tic nervioso, y de vez en cuando juntaba las manos a la altura del pecho y las soltaba moviendolas junto con los brazos hacia fuera y hacia dentro.
Cuando acabó la clase me fijé que necesitó ayuda para salir de clase, pero él salía hablando y riendose hasta llegar a su autobús que estaba justo al lado del mio, y entraba en él como el resto de compañeros.
Por desgracia, me cambié de grupo, y no tuve ocasión de conocerle, además de que me parecía incomodo acercarme a él y decirle soy Alex, para cualquier cosa estoy aqui.
¿Él quiere que la gente le haga caso, por su condición?¿O por su persona?

Un año después tuve la ocasión de conocerle personalmente en un viaje de fin de curso, después de verlo en numerosos exámenes, y alguna que otra clase, por fin conseguía cruzar tres o cuatros palabras. Al principio me sentía extraño, porque no sabia como hablarle, como tratarle. Pero él ràpidamente se abrió y en ningún momento dejó que su condición influyera en nuestra relación.

Desde el primer momento me olvidé de todo, y lo traté como un colega más, algo que enseguida el me agradeció, porque le hacía chistes constanteme sobre las chicas, haciamos comentarios graciosos. La verdad que pasabamos mucho tiempo juntos, y siempre muy gratos.
Llegué a coger tanta confianza con él, que me atreví a tocar tema sensible, tema que la gente piensa que no se puede tocar. Yo soy así de trasparente, y lo que pienso lo digo, y le empece a preguntar, que como realizaba ciertas tareas habituales, que si tenia ordenador, móvil... Dudas que se me pasaban por la cabeza, y que él muy gustosamente me contestaba. Entonces me di cuenta, que él tenía y hacía las mismas cosas que yo. Incluso jugaba en un equipo de fútbol de central, como ¡Puyol!. Y le encantaba ver los partidos del Barça, los partidos de tenis de Nadal. Realmente no había diferencia entre la vida de él, y la mia.
Fue en ese instante cuando me di cuenta, que él no dejaba de disfrutar de algunas cosas como yo pensaba, sino que las veía y sentía de otra forma.
Os voy a decir más, una persona que tiene desarrolladas todas sus facultades, jamás sentirá y vivirá la vida como otra con estas mismas facultades. Cada uno tiene su forma de ver y sentir.

Pero mi afán, por descubrir más por su forma de pensar y de vivir la vida, fue tal que me atreví a hacerle la pregunta tabú. ¿No te gustaría ver?
En ese momento, el corazón se me paró, pensando en si había metido la pata, si había sido demasiado intolerante. Él tranquilamente, con su voz clara y segura, me respondió que NO. Él había nacido sin vista, y su vida la ha hecho siempre sin esta facultad. Algo que no le ha impedido, estudiar, conocer amigos, ver partidos de fútbol, jugar partidos de fútbol..., a vivir su vida.
Gracias a él, no valoro más mis facultades como muchos estaréis pensando, le agradezco que me enseñara a disfrutar de la vida según yo la perciba. No tiene que ser igual a la del resto de personas. Yo vivo mi vida, con mis virtudes y mis defectos, porque aunque no lo parezca todos podemos disfrutar de esta experiencia que es irrepetible.
¿Vamos a estar siempre quejandonos por lo que no tenemos?
¿Siempre vamos a desear aquello que tienen los demás y nosotros no tenemos?
Yo me niego a no vivir, pienso disfrutar de mi hasta el último de los días, porque no seré el mejor, pero si soy Alejandro, que es alguien especial.

Un saludo amigo, espero que este blog lo puedas leer mejor y escribir comentarios.Gracias por ser mi amigo, y enseñarme tanto. Un abrazo

1 comentario:

  1. Solo puedo decirte que me lo he leido enterito y me ha encantado.

    La verdad es que deberiamos aprender a valorar más las cosas y no quejarnos siempre de todo.

    Un beso, nos vemos el lunes!

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